
Aunque a algunos les parezca que no esta ciclo peña sigue en marcha, al ralentí, pero en marcha. Esta mañana extraña de domingo, extraña por lo variable de la climatología, se dieron cita seis tronchacadenas en la gasolinera del Cubillo. A la presencia de los blue brothers Yélamos, mástil que sostiene la vela rosa, hay que sumar la del infatigable Pedro, maese Julián, don Quijote Bottecchia y Sancho Panza Tomás.
La ruta comienza, no se si condicionada por la resaca del tour, con una imagen inusual. De primeras dadas maese Julián lanza un brutal ataque en las primeras rampas que llevan a la Higuera canaria, el resto del pelotón, atónito, ve como se marcha solo. A los pocos segundos el único que reacciona es Pedro que sale tras el como alma que lleva el diablo. Los blue brothers Yélamos, Bottecchia y Tomás siguen viéndolas venir sin creerse lo que está pasando hasta que Bottecchia impone un ritmo de caza. Julián le da mata-rile a Pedro y se marcha en solitario mientras que Bottecchia marcha mazo en mano tras los pasos de Julián arrastrando a Tomás tras él. El mazo le da a Julián en la curva siguiente a la entrada de San roque y no es Bottecchia el que se lo aplica, el esfuerzo del primer ataque le pasa factura y entrega la cuchara.
La avería de Miguel Ángel reagrupa al pelotón que se deja caer plácidamente por las goteras. En la cara de subida del mismo barranco comienzan de nuevo las hostilidades, Juanjo Fignon Yélamos ataca bajando, para ganar rédito para la subida, por lo que al comienzo de la subida suena zafarrancho de combate. Bottecchia se va y Tomás con el hasta el Atalaya, en la bajada Yélamos, muy activo toda la salida, vuelve a lanzarse a lo Soto y gana unos metros de ventaja. Tomás aprovecha un momento de duda para escaparse en solitario camino del Pico de Bandama.
Tras la foto del pico, y el enyesque, salimos hacia los Hoyos para remontar en dirección a Tafira y enlazar con el recorrido de la ciclo. La carretera de la Angostura esta ahora como una alfombra lo que motiva un ritmo asfixiante hasta Santa Brigida. El transito por la Atalaya y las Goteras se realiza sin novedad y el grupo se despide en Telde después de dos horas treinta de agradable pedaleo, el circuito promete y la compañía fantástica, como siempre.
Se echa de menos a mucha gente, a ver si nos vamos animando.