MIRMIDONES DE MOLINEX

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Armadura negra, escudo negro, ......la hormiga blanca. Dos de los mirmidones de Molinex mantuvieron vivo el espíritu de su líder. Cuando las primeras luces rayaban el alba Bottecchia y Tomás horadaban la tierra de la cumbre canaria. La nitidez del azul del cielo anunciaba una maravillosa mañana, el mar de nubes servía de colchón para amortiguar la caída de los dioses, para soportar el peso de los sueños. El cadencioso ritmo, la respiración jadeante, el entrechocar de los bastones, otrora lanzas, lleva a estos mirmidones de Molinex sin prisa pero sin pausa, camino de la cumbre. Los comentarios sobre el pésimo estado de forma de Bottecchia quedan desmentidos por una subida en 53 minutos, la segunda más rápida. Arriba la grata sorpresa de encontramos con tres hermanos corredores, uno de ellos Miguel Martel, con los que disfrutamos de varios minutos de agradable conversación. Arriba, allí donde se toca el cielo, donde por encima de ti ya sólo queda lo etéreo, ofrenda a los dioses de la carrera pedestre, a los de la biela, a los del olimpo del triatlón, el sacrificio de dos barritas energéticas al sol, para la vuelta del líder y el grito: "¡Espartanos!, ¿cual es vuestro oficio?, ¡uh, ahhhhhh!.
Desde allí los mirmidones galopan sobre las ondulaciones del sendero, llenas de pinos,plenas de quietud, que serpentean camino de los llanos de Pargana
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Despedida de los compañeros en el cruce del camino de la Plata, ellos bajaban a Tunte, y retomar el ritmo cadencioso, constante e infatigable, fue todo uno.
Al aparecer en las mesetas de Pargana tiene uno la verdadera percepción de lo maravillosa que es esta tierra, de su magnificencia, desde allí se ve la presa de Hornos, totalmente llena, a tus pies, el nublo, ola rana y el monje parece que se pueden alcanzar sólo estirando los dedos, y al fondo, a modo de colofón, tras la imagen lejana de las tres grandes presas: la de Chira, Soria y las niñas (¡bendita trans!); las dunas de Maspalomas.

Tras un par de afotitos', pues no era para menos, desandamos lo andado, descorremos lo corrido, y volvemos a buscar el cielo que se toca en el pico. Es cerca de allí donde la rodilla de Bottecchia comienza a fallar, lo que nos obliga a buscar un ritmo de autoprotección, como decía mi amigo Fernando galindo "modo económico", para volver a coronar y luego dejarnos caer por la Calderilla hasta el coche. Tres horitas, ¡¡tiembla Challenger!, que nos dejan plenamente satisfechos, para como está el patio.
P.D. Hay que sumar la segunda subida por los Alfaques a la Caldera de los Marteles, y otra galopada cumbrera de tres horas por el Pico de las Nieves que hicimos Bottecchia y yo el sábado pasado.
¿Y el jefe?, el jefe volverá, por que nunca se ha ido, siempre ha estado con nosotros, en nuestra mente, en nuestro corazón, en cada zancada,en cada pedalada, el jefe volverá......¡uh,ah!.

¡ QUE NO SEA POR NO PONER ILUSIÓN!

De todas las formas que hay de contar una historia, yo me quedo con las que están llenas de ilusión y behemencia. Si señor, los mirmidones de Molinex corrieron, brincaron y disfrutaron de lo lindo de una estupenda mañana de sabado.
¡ UH, AH!
J.C.Franco